Hace poco leí el libro “La elegancia del erizo” de Muriel Barbery. Es una historia muy entrañable, en apariencia sencilla pero en realidad más complicada de lo que parece. He disfrutado mucho con el personaje de Renée, la portera, alguien que esconde su verdadera personalidad para encajar en el que piensa que es su lugar. Tengo que decir además que me reí bastante.
Sin embargo, lo que quería sobretodo destacar en este post es una de las reflexiones de Renée, porque hace un exposición muy clara sobre las personas:
Les sorprendería saber de lo que habla la gente humilde. Prefiere las historias a las teorías, las anécdotas a los conceptos, las imágenes a las ideas.




