Hace unas semanas que no escribo en el blog aún cuando tenía unas ganas locas de contar qué me había parecido la película Ágora de Alejandro Amenábar.
Teniendo en cuenta las críticas generales sobre la película que había recibido hasta el momento en que la ví, tenía la percepción de que iba a ser una historia bastante “templada”. Es decir, ni mucho ni poco de nada en concreto. Por ese motivo esperé tanto para verla desde su estreno ya que así tendría la mente llena de menos “ruido”. Y surtió efecto, pues cuando acabé de verla tenía una idea bastante clara al respecto.




