Hace unos días conocí la existencia de Stylebot, una extensión para el navegador Chrome que permite manipular los CSS del sitio web que estemos visitando.
Yo suelo utilizar Firebug, un complemento para Firefox, con el cuál estoy bastante satisfecho. La cuestión es que Stylebot me llamó la atención por una ventaja que presentaba en cuanto a usabilidad.
Hace poco leí el libro “La elegancia del erizo” de Muriel Barbery. Es una historia muy entrañable, en apariencia sencilla pero en realidad más complicada de lo que parece. He disfrutado mucho con el personaje de Renée, la portera, alguien que esconde su verdadera personalidad para encajar en el que piensa que es su lugar. Tengo que decir además que me reí bastante.
Sin embargo, lo que quería sobretodo destacar en este post es una de las reflexiones de Renée, porque hace un exposición muy clara sobre las personas:
Les sorprendería saber de lo que habla la gente humilde. Prefiere las historias a las teorías, las anécdotas a los conceptos, las imágenes a las ideas.
La mayoría de nosotros solemos acceder a Internet para buscar información y así encontrar pistas que nos ayuden a tomar decisiones, ya sea escoger una universidad para estudiar o comprarnos un coche.
Por ello, tendremos unas necesidades específicas que satisfacer en relación con:
Qué clase de información queremos.
Cuánta cantidad nos hace falta.
Qué hacemos con esa información.
Son tres aspectos que podemos nombrar por separado pero que en la práctica están muy relacionados. Vamos a ver algunos ejemplos para entenderlo mejor.
Este fin de semana he asistido a varias de las exposiciones y proyecciones de videoarte que tenían lugar en Barcelona con motivo del festval LOOP’10.
He pasado por un museo, una sala de exposiciones, un edificio modernista y hasta por un hotel y en todos ellos he tenido la suerte de disfrutar con lo que he visto y experimentado. Sin más, he decidido hacer una lista con las diez razones por las que disfruto del videoarte:
Un vídeo muy bueno para presentar la nueva web de Random House Mondadori megustaleer.com.
Visualmente muy atractivo y con una narración que realmente la disfrutas si te gusta leer.
Más adelante quiero hablar un poco sobre las palabras, cómo las usamos y la ambigüedad que conllevan. Pese a ello, son el mejor camino que lleva hacia nuestros sueños.
En Cómo funciona la mente de Steven Pinker he leído hace poco esta definición de inteligencia:
La inteligencia, por tanto, es aquella capacidad de alcanzar metas superando obstáculos mediante decisiónes que se basan en reglas racionales (es decir, que obedecen a la verdad)
Esta definición nos explica cómo nos comportamos como seres inteligentes cuando ante un objetivo somos capaces de tomar varios caminos para llegar a él (y no nos convertimos en el mosquito que se golpea contra el cristal de la ventana una y otra vez para salir al ansiado exterior). Como usuarios de Internet (y por supuesto, como personas) somos claramente inteligentes, a pesar de que muchos diseñadores y desarrolladores mantengan en su cabeza todavía la idea del usuario “tonto”. Dejando a un lado esas falsas impresiones, veamos qué trascendencia tiene esta idea de usuario inteligente que persigue un objetivo.
Mirar esta presentación de Javier Godoy. ¡Muy interesante! La experiencia de usuario no es una buena manera de construir la intefaz sino que ES la estrategia.
El caso que cuenta el post Some Users Want Terrible User Interfaces es muy bueno para reflexionar sobre la importancia que tiene el conocer lo que el usuario quiere y lo que el usuario necesita.
El usuario (cuando es nuestro cliente) puede querer determinadas funciones para una aplicación o determinadas características en un diseño por motivos que contradicen una optimización del tiempo y del esfuerzo. Los motivos para esta preferencia hay que detectarlos porque deben ser los primeros en ser sacados a la luz para corregirlos. Si no, esos motivos arraigados pueden devastar cualquier argumentación sobre buenas prácticas o mejores recursos para su web ya que nosotros estaremos hablando de aspectos generales y el usuario tendrá en su cabeza el fantasma de la costumbre, la pereza u otros peores.
En su post, Lukas Mathis creo que aporta una buen motivo más para que nos preocupemos de tomar pleno contacto con la gente para la que trabajamos, conocer todo lo que piensa y lo que siente que tenga que ver con nuestro proyecto. Al fin y al cabo, un usuario tiene razones pero también emociones.
En Cómo funciona la mente de Steven Pinker escribe sobre los complejos mecanismos de la mente humana. El comienzo del libro nos hace ver lo complicadas que son muchas de las tareas que realizamos cada dia y que no nos damos cuenta. Me gusta leerlo mientras que pasan por mi cabeza conceptos que voy aprendiendo sobre la usabilidad y la interacción persona-ordenador. Por ejemplo, habla de cómo la mente humana trabaja completando la información que obtiene a través de los sentidos mediante los datos que tiene almacenados. Este concepto es en el que se basa en parte el principio de fundamentar la interacción de la persona con una web o aplicación en el reconocimiento y no en los recuerdos.
Hablando por ejemplo de cómo funciona la vista respecto a este punto comenta
Si el cerebro visual “supone” que vive en un tipo de mundo determinado, [...], puede formular conjeturas acertadas sobre lo que hay ahí fuera.
Si concretamos en el mundo personas-ordenador, nos está hablando de usar el modelo mental de usuario (lo que conoce, espera y piensa) así como de utilizar recursos con comportamientos que esa persona pueda predecir y saber usar (para no tener que aprenderlo o recordar cómo se usaba… es decir, recursos estándares).
El desarrollo de la tecnología está permitiendo que nos conozcamos mejor a nosotros mismos, lo que somos y lo que estamos capacitados milagrosamente para hacer. Para una persona dedicada a la web es un poco costoso leer un libro sobre “teoría computacional de la mente” pero supone un esfuerzo gratificante al comprobar la cantidad de puntos de conexión que tiene con el campo que intento conocer.
Buscando información sobre el documental que pusieron en Informe Semanal el sábado pasado llamado “Viaje al interior del cerebro“, he llegado hasta esta web donde me ofrecían unos artículos relacionados que me parece que no lo son tanto…
enlaces a artículos no relacionados con la búsqueda
¡Dios mío! Por un momento olvidé qué estaba buscando. Casi están más relacionados esos artículos entre ellos que con el que yo estaba leyendo. Por una parte, creo que la palabra “cerebro” para refererirse al maquinador de un acto terrorista está sobreusada. Por otra, este hecho me hace reflexionar sobre la importancia del uso de los metadatos para describir el contenido, el significado y sobretodo las relaciones dentro del inmenso campo de información que supone Internet. Me parece una tarea muy compleja pero cada vez más necesaria ante el crecimiento exponencial de la información, incluso dentro de una sola página web.